Más Vieja…

Hoy es mi cumpleaños. Es una de las razones por las que empecé este blog, la otra es por la insistencia de David – mi esposo. Para los que me conocen, saben que siempre me ha gustado escribir…pero eso de compartirlo es otra cosa.

Y mientras reflexiono en lo que es un año más… Viene a mi mente mi abuelita que hace cinco días cumplió 97 y pienso que lo que dice la taza que me regaló David es una profunda verdad… «Un año más y cada vez más hermosa«.  Es una verdad, aunque no para todos y es que para crecer, envejecer y ser más hermosa no sirven las cremas, las cirugías ni las fórmulas mágicas de Hollywood.
Abuelita Conchy1
Mi abuelita con sus 97 esta más bella que nunca, y yo quiero ser como ella! ¿Quién no? No toda la gente llega a esa edad llena de vitalidad y fuerza. He platicado con ella muchas veces de esto, y aquí te doy algunos de sus secretos (aunque ella dice que no hay ninguno):
  1. Morí a vos misma. Que cosa más extraña, ¿verdad?  Cuando todos las películas y la publicidad nos enseñan egoísmo… Pero te digo, funciona. Mi abuelita dió su vida al Señor desde que era muy pequeña, y cada día ha decidido amar y obedecerlo. Y sabes?  Es feliz, eso de morir a vos misma no te hace miserable, NO – es una fuente inagotable de gozo.  Una vez que dejamos de ser el centro del universo, nuestra vida cobra sentido y propósito. Áquel que te creó sabe que lo que es mejor para ti.
  2. Ama y reí con intensidad.  Decidir amar, dar el corazón y vivir con pasión es de valientes.  Presentarse vulnerable al mundo requiere el más grande de los corajes, y es que vivir sin máscaras en un mundo lleno de ellas no es algo para cobardes.    Saber que la fuente de tu gozo es Jesús, que murió para darte vida, hace que tu gozo no dependa de las circunstancias  – y en los momentos más difíciles y oscuros de la vida te da esperanza. 
  3. Serví a otros.   Dar de ti a los demás es vida al corazón.  Mi abuelita fue maestra, pero de esas que aman lo que hacen, una esposa amorosa, mamá de 10 hijos, 29 nietos y 43 bisnietos.   Me ha enseñado a poner amor en todo, desde la limpieza, la cocina, hasta los regalos de Navidad (hasta le da a los novios!!! Jajaja).  Ahora tiene una célula de oración para mujeres y todos los viernes recibe a más de 15 niños en su casa para una célula, a muchos de los cuales les ha enseñado a leer.
  4. Nunca dejes de ser niño.  Mi abuelita se divierte. Disfruta la vida y los momentos, como los niños.  Quiebra piñatas y recoge los dulces,  hace bromas y tira pelotas de basket al aro…  Y es que la juventud no es un número, se lleva en el corazón. 
  5. Amate a ti misma.  No podemos dar lo que no tenemos,  necesitamos amarnos para amar a los demás correctamente. Mi abuelita es coqueta, y cuida su arreglo. Aunque nunca le ha gustado el maquillaje ama los accesorios, y no es raro verla con el pelo lila y zapatos rojos.
  6. Come sano, dormí bien y mantenete activa.  Si, nos lo dicen en todos lados… Pero no lo hacemos.  Cuando cuidamos nuestro cuerpo, estamos dando gloria a Dios, honrando la creación maravillosa de sus manos.
Podría decir muchas cosas más, pero el secreto es vivir la vida para la cual el Señor te hizo.  Una vida anclada en la verdad de Su inagotable amor.   Así que no importa cuantos años tengas – Vivamos y amemos intensamente! Y de pilón seremos cada vez más hermosas …
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«Plantados en la casa del Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios. Aún en su vejez darán fruto; estarán llenos de vitalidad espiritual y serán ricos en el verdor de la confianza, amor y contentamiento. Son homenajes vivientes, para mostrar que el Señor es justo y fiel a sus promesas…»  Salmo 92:13-15 (traducción de la versión Amplificada)

Tenía que contarles… Mi abuelita leyó lo que escribí, y me escribió lo siguiente:

«Glendita, no sabes cuánto me emocionó oir estas palabras tan bonitas y especiales que escribiste (no las merezco). Que la gloria y honra sea para Dios por lo que Él me ha permitido hacer. Que Dios te bendiga, te quiero mucho, Tu abuelita».